Las regiones de Ñuble y Bío Bío enfrentan una de las peores emergencias por incendios forestales de los últimos años, con múltiples focos activos que han provocado una devastación humana y material de gran magnitud. El balance preliminar es estremecedor: 19 personas fallecidas, 325 viviendas destruidas, 1.100 viviendas evacuadas y 1.500 personas damnificadas.
Debido a la gravedad de la situación, el Gobierno decretó estado de catástrofe en las zonas afectadas, lo que permite reforzar el despliegue de recursos, personal militar y logística de emergencia para enfrentar la tragedia y acelerar la ayuda a los damnificados.
Las llamas, impulsadas por las altas temperaturas y fuertes vientos, se han propagado con extrema rapidez hacia sectores poblados, obligando a evacuaciones masivas en áreas urbanas y rurales. Barrios completos han sido arrasados por el fuego, dejando a cientos de familias sin hogar y con pérdidas totales.
En este contexto, y con el objetivo de resguardar la seguridad de la población, las autoridades establecieron toque de queda nocturno en comunas estratégicas, el cual regirá hasta nuevo aviso, entre las 19:00 horas y las 06:00 de la mañana en Lirquén, y desde las 20:00 horas hasta las 06:00 de la mañana en Penco, Nacimiento y Laja.
Bomberos, brigadistas forestales, personal de emergencia y efectivos de las Fuerzas Armadas trabajan intensamente con medios terrestres y aéreos para contener el avance del fuego y evitar nuevas pérdidas humanas y materiales.
Las autoridades reiteraron el llamado a la ciudadanía a respetar estrictamente las órdenes de evacuación, el toque de queda y todas las medidas de seguridad, ya que las condiciones meteorológicas continúan siendo complejas y el riesgo sigue siendo alto.
Mientras continúan las labores de control, la prioridad está puesta en proteger la vida de las personas y asistir a las familias damnificadas, en medio de una tragedia que enluta a Ñuble, Bío Bío y a todo el país.
