Después de más de seis años de discusión legislativa, el Senado aprobó la esperada reforma al sistema notarial, marcando un hito en los esfuerzos por modernizar una de las instituciones más cuestionadas del aparato público. La iniciativa fue respaldada por una amplia mayoría, reflejando el consenso transversal sobre la necesidad de transformar el rol de los notarios en Chile.
El proyecto contempla cambios sustanciales, como la digitalización de trámites, la creación de la figura del «fedatario público» y la apertura del sistema a la competencia, lo que busca poner fin a las prácticas monopólicas y aumentar la eficiencia en la prestación de servicios notariales. También se establece una fiscalización más estricta, con la posibilidad de destituir a notarios por faltas graves.
Durante el debate, parlamentarios de distintos sectores valoraron el avance como un paso relevante para garantizar mayor transparencia, acceso y modernización en los servicios notariales, muchas veces criticados por su lentitud y altos costos.
Con esta aprobación, la reforma pasa ahora a su último trámite en la Cámara de Diputadas y Diputados, donde se espera su ratificación final antes de convertirse en ley. La iniciativa ha sido catalogada como una de las reformas más relevantes en materia de justicia y servicios públicos de los últimos años.
