El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró este domingo su respaldo a un cambio de régimen en Irán, intensificando así la presión sobre el gobierno de Teherán. En un tono enérgico y desafiante, Trump reafirmó que su administración no tolerará las acciones del actual liderazgo iraní, al que calificó como una amenaza para la estabilidad global.
Durante su intervención, el mandatario estadounidense destacó que los bombarderos estratégicos B-2, parte del arsenal más avanzado del país, ya se encuentran en territorio estadounidense, listos para ser utilizados si la situación lo amerita. Esta declaración ha sido interpretada como una advertencia directa en un contexto marcado por tensiones militares en Medio Oriente.
Trump sostuvo que su gobierno está comprometido con “restaurar la paz” en la región, pero no dudará en utilizar el poder militar si es necesario. Sus palabras llegan en medio de una escalada de confrontaciones indirectas y renovadas preocupaciones por la seguridad internacional.
La postura del presidente añade presión a un escenario ya tenso y abre la puerta a posibles nuevas acciones diplomáticas o militares por parte de Estados Unidos en los próximos días.
