El presidente Donald Trump reveló este martes que su administración aplicará un arancel del 50 % a las importaciones de cobre, como parte de una estrategia más amplia para fortalecer la producción doméstica de materias primas esenciales. El anuncio fue realizado en la Casa Blanca durante una sesión del gabinete, aunque Trump no especificó la fecha exacta de entrada en vigor ni detalló si habrá excepciones por país.
Tras el anuncio, los futuros del cobre en la bolsa Comex en Estados Unidos subieron más de un 12 %, alcanzando niveles máximos históricos. Se espera que la medida se implemente antes del 1 de agosto, aunque podría ser incluso en los próximos días.
Estados Unidos importa aproximadamente la mitad de su consumo de cobre, utilizado en la fabricación de vehículos eléctricos, infraestructura de energía y equipos militares. Por ello, el gobierno justificó el arancel bajo criterios de seguridad nacional, con el objetivo de reducir la dependencia del exterior y fortalecer la producción local.
Entre los principales países afectados se encuentran Chile, Canadá y México, quienes forman parte del principal grupo de exportadores a la demanda estadounidense. Hasta el momento, la cancillería chilena ha informado que no ha recibido comunicación oficial sobre la imposición del arancel, mientras que Codelco, la estatal chilena, evalúa posibles excepciones y espera mayor claridad en los términos.
Aunque el aumento de precios podría beneficiar a productores locales como Freeport-McMoRan, también se advierte que el encarecimiento del cobre podría provocar un efecto dominó en los precios de productos derivados y en la economía global.
📊 Balance de impactos:
Beneficia a minas que operan en EE.UU., como Freeport-McMoRan.
Aumentan los costos para consumidores y fabricantes de equipos eléctricos.
Genera tensión diplomática con países como Chile, que aún no han recibido notificación oficial.
Golpea las cadenas de suministro globales, especialmente en sectores sensibles como energías renovables y automotriz.
